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Full text of "Al gaucho"

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Pacheco, Andrés Cesar 
Al gaucho 




18519 
P14A65 




Todo Uruguayo contrae, al nacer, la 
oblioaflón de servir a la patria. 



€6 




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in 2010 with funding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/algauchoOOpach 




Pr. Andrés César Pacheco 






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Para el doctor Elias Regules, que 
siente tocar a diana su corazón, cuan- 
do escuclia la aigarabia del hornero, 
aleteando en la cumbrera de un ran- 
cho, quizá por aquello de que, con 
el mismo barro que usa el criollo pá- 
jaro para hacer su nido, él ha mode- 
lado en su alma la imagen de aquél 
romántico caballero de la libertad y 
de la gloria. 



Fué el centauro de esta tierra, 
luchó contra todo el mundo 
y no descansó un segundo 
galopando llano y sierra: 
fué como un rayo en la guerra, 
vivió una larga odisea, 
para darnos, cual presea, 
de esa lucha tan mentada 
una patria libertada 
en titánica pelea. 



Fué varÓD franco y valiente, 
no conoció la doblez, 
ni pudo ningún revés 
abatir su amor ardiente: 
jamás pasó por su mente, 
en horas de desconsuelo, 
abandonar este suelo 
por el que tanto luchó, 
y su esperanza alentó 
con la mirada en el cielo, 



Ágil, fuerte, musculoso, 
predilecto del pampero, 
soñador v aventurero, 
en su potro sudoroso, 
de natural bondadoso 
cualquiera fuese su suerte, 
orgulloso con el fuerte 
Y noble con el vencido, 
parece hubiera nacido 
para jugar con la muerte. 



La Patria la concibió 
como nido de afecciones, 
y en todas las ocasiones 
con pasión la defendió: 
por el rancho en que nació, 
por la china que quería, 
por las lágrimas de un día 
o sonrisas de un momento, 
él gritó su juramento 
defendiéndolo a porfía. 



"Libertad o Muerte", — dijo, 
poniéndolo en su bandera, 
y la levantó altanera 
con soberbio regocijo; 
que sólo el brazo del hijo 
de una raza de leones, 
pudo evidenciar sus dones 
en lucha tan desigual, 
donde frente a un oriental 
se paraban escuadrones. 



Pero el gaucho no cejaba, 
eran sus nervios de acero, 
pertinaz y siempre entero 
luchando se agigantal)a. 
V cuando el clarín tocaba 
finalizada la acción, 
tuvo siempre la visión 
de la esperada victoria, 
porque el fuego de la gloria 
le quemaba el coraz(')n. 

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Después, junto a los fogones, 
en rueda de campamento, 
me parece que lo siento 
entonando sus canciones: 
en raudales, a montones, 
sus endechas repartía, 
y su voz ora tenía 
el tono que dan las penas 
o el ruido de las cadenas 
rotas por la fantasía. 



Así filó que su tesón 
abrií') la brecha a su anhelo. 
así fué que en este suelo 
él fundí) su redenci(')n: 
hoy por eso con fruición 
la Patria ostenta sus galas, 
más verdes están los talas, 
más frescas las margaritas, 
V las mismas vidalitas 
parece tuvieran alas. 



Ese fué el gaucho, señores, 

allí está en su pedestal. 

ese es el gaucho oriental 

al que 1^ brindo estas flores: 

que vengan los payadores 

para formar un concierto. 

porqué el gaucho, yo estoy cierto. 

el gaucho de chiripá, 

es el mismo que aquí está. 

porque la raza no ha muerto. 

Andrés Cesar Pacheco 



LIT. K IMP. DEL COMERCIO 



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PQ ' Pacheco, Andrés Cesar 

8519 Al gaucho 

P14^65 



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